¿Cuánto cuesta?
Nada. Epigrapho es gratis y no tiene funciones de pago, suscripciones ni anuncios.
¿Necesito crear una cuenta?
No. Instalas la app y empiezas a escribir, y tus notas se quedan en tu equipo. La cuenta es gratuita y opcional: solo sirve para sincronizar tus notas entre computadoras.
¿Puede alguien leer mis notas si las sincronizo?
No. Se cifran en tu computadora antes de subir, con una llave que solo tú tienes. El servidor guarda datos que no puede leer.
Por eso la app te da una llave de recuperación al crear la cuenta: si olvidas la contraseña, sin ella nadie puede recuperar tus notas, ni siquiera nosotros.
¿Mi cuenta de Notesnook sirve en Epigrapho?
No. Epigrapho tiene su propio servidor y sus propias cuentas. Aunque uses el mismo correo, son dos cuentas distintas, y ninguna ve los datos de la otra.
¿Funciona sin internet?
Sí. Las notas, las traducciones VBL, BSB, KJV y PdDpt, el interlineal, el léxico, la concordancia, los diccionarios, las referencias cruzadas, los planes de lectura y el corrector funcionan sin conexión. Solo NTV, NBLA, NASB y la sincronización necesitan internet; lo que escribas sin conexión se sincroniza al volver.
¿Cómo se actualiza?
Sola. Cuando sale una versión nueva, la app la descarga y te muestra sus novedades, con dos opciones: instalarla ahora o recordártelo más tarde. Tus notas se conservan.
¿Qué relación tiene con Notesnook?
Epigrapho la hace Azteya sobre Notesnook, una app de notas de código abierto, cifrada y local-first. Esa base aporta la privacidad, el editor y el almacenamiento; Epigrapho agrega todo lo que tiene que ver con las Escrituras.
Por eso es software libre bajo la misma licencia, GPLv3.
¿Por qué Windows o macOS me advierten al instalarla?
Porque los instaladores todavía no están firmados. La app es la misma que se publica en GitHub, compilada desde el código abierto. Los pasos para abrirla están en Descargar, junto a cada sistema.